En la actualidad, todas las empresas tienen la obligación de realizar un análisis o evaluación de riesgos psicosociales. Este deber está fundamentado en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) y se ha reforzado en los últimos años, especialmente en 2025, donde hay una vigilancia más estricta y sanciones en caso de incumplimiento.
La evaluación debe incluir riesgos como el estrés laboral, acoso, burnout y otros factores que afectan la salud mental de las personas trabajadoras como el ambiente laboral tóxico, la falta de control, la falta de comunicación interna, la precariedad, la conciliación insuficiente, o las expectativas poco realistas, etc. Además, se debe implementar un plan de prevención adaptado a cada compañía, con seguimiento constante y formación en salud mental para los y las trabajadoras. Las actuaciones son aplicables a todas las organizaciones, independientemente de su tamaño o sector, y también afecta a profesionales autónomos con personal a su cargo.
Por todo ello, los Servicios de Prevención Ajeno, debemos de participar activamente en la identificación, prevención y gestión de los riesgos psicosociales en las empresas para garantizar entornos de trabajo saludables. Realizar evaluaciones de riesgos psicosociales dentro de la evaluación general de riesgos laborales, detectar factores como carga laboral o acoso. Planificar e implementar medidas concretas para prevenir trastornos derivados del estrés laboral, incluir protocolos y planes de acción. Facilitar el acceso a servicios de apoyo psicológico para las personas trabajadoras e incorporar la salud mental en la vigilancia de la salud laboral.
Un ejemplo de medidas concretas sería si en una compañía se identifican dificultades de rendimiento, problemas de comunicación, conflictos internos, etc. se puede proponer el Coaching Laboral. Incluso esta metodología puede prevenir el estrés, el burnout, mejorar la inteligencia emocional y las relaciones laborales.
Actualmente también, todas las empresas están obligadas a tener un protocolo contra el acoso sexual. Y desarrollar campañas internas de sensibilización y concienciación hacia la igualdad y la inclusión, previenen futuros casos de agresión, acoso, intimidad o exclusión.
Del mismo modo, en organizaciones donde las cuentan con personas trabajadoras que viajan mucho y pasan muchos días fuera de casa, ofrecen un servicio psicológico de apoyo para prevenir el malestar, depresión o cansancio mental que pueden derivar de la sensación de abandono del hogar.
En Teknodidaktika compartimos plenamente la conciencia sobre la importancia de la salud mental y su profundo impacto en la sociedad actual. Sabemos que el bienestar psicológico no sólo influye en la calidad de vida individual, sino también en las relaciones interpersonales, la productividad en el trabajo y la sostenibilidad de las comunidades. Un equipo saludable mentalmente es más creativo, coopera mejor y afronta los retos con mayor resiliencia. Por ello, trabajamos para poner en valor la prevención, la sensibilización y la formación en este ámbito, convencidos de que el cuidado de la salud mental es un pilar básico para el desarrollo humano y profesional.
Nuestro compromiso es impulsar recursos, herramientas y espacios de aprendizaje que favorezcan entornos más saludables, inclusivos y equilibrados, tanto en el ámbito laboral como en la vida cotidiana. Diseñamos protocolos para prevenir riesgos psicosociales, creamos canales de comunicación confidenciales para que las personas trabajadoras puedan expresar inquietudes, o implementamos pausas activas y actividades grupales que fomenten la cohesión.

En Teknodidaktika colaboramos estrechamente con las empresas para integrar la prevención en cada proceso y fomentar una auténtica cultura de bienestar. Entendemos que la salud laboral es clave no solo para prevenir accidentes, sino también para reducir el absentismo, mejorar el clima organizacional y potenciar el compromiso del equipo. Un ejemplo de dicho compromiso es la coordinación entre nuestro servicio de vigilancia de la salud, las personas técnicas que realizan evaluaciones de riesgos y el personal docente que imparte la formación adaptada a cada sector.
Apostamos por una comunicación interna clara y participativa, que fortalezca la confianza y la implicación de todas las personas trabajadoras. Nuestras actuaciones se desarrollan de forma integral y coordinada. Aseguramos que cada acción, desde la evaluación inicial hasta el seguimiento, está orientada a promover el bienestar psicológico y a prevenir los riesgos psicosociales. Gestionamos su impacto antes de que se traduzca en problemas de mayor alcance.
La salud mental y el ámbito laboral están profundamente interconectados, ya que el trabajo es uno de los principales espacios donde las personas desarrollan gran parte de su vida cotidiana, construyen su identidad y establecen vínculos sociales. Sin embargo, las condiciones en las que se organiza y gestiona pueden tener un impacto significativo tanto positivo como negativo en el bienestar psicológico.
Los principales riesgos psicosociales laborales incluyen las exigencias excesivas, la falta de control sobre el trabajo, la inseguridad contractual, el acoso, la violencia laboral y el conflicto familia-trabajo. Los factores mencionados, junto a la desigualdad, afectan de manera especial a mujeres, jóvenes, migrantes y personas con menor nivel educativo. Según el Ministerio de Sanidad, el 26% de los trastornos mentales comunes en la población ocupada en España pueden atribuirse a condiciones laborales adversas. En 2024, las bajas laborales por causas de salud mental crecieron un 72% respecto a 2020, época de pandemia. La cifra total alcanzó las 643.681, aunque constituye menos del 10% de las incapacidades, pero con una duración media de 108 días.
La salud laboral mental en el País Vasco es actualmente una prioridad estratégica, con políticas públicas orientadas a la prevención, atención y promoción del bienestar psicológico en los entornos de trabajo y en la sociedad en general. El Gobierno vasco, junto a entidades sociales y sanitarias, está implementando la Estrategia de Salud Mental de Euskadi 2023-2028, que destaca la importancia de la prevención de riesgos psicosociales y la integración de protocolos específicos para disminuir el impacto del estrés, la ansiedad y otros problemas relacionados con el trabajo.
La línea de trabajo actual plantea una atención más humana y eficiente, refuerza la coordinación entre salud mental y salud laboral. Asimismo, incluye intervenciones preventivas en población vulnerable y en el ámbito laboral mediante protocolos de colaboración con Osalan (Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales) para prevenir el estrés y los riesgos psicosociales en el trabajo. Además de impulsar la inclusión laboral de personas con enfermedad mental y la igualdad de género en el acceso y promoción a recursos de salud mental.
El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una jornada global dedicada a aumentar la conciencia sobre la importancia de la salud mental, luchar contra el estigma y promover servicios y políticas que apoyen el bienestar de las personas en todo el mundo.
Esta conmemoración fue instaurada en 1992 por la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH). Su finalidad es sensibilizar sobre los problemas de salud mental, visibilizar la situación de las personas afectadas y sus familias, y reivindicar sus derechos, así como promover iniciativas para mejorar la atención y el apoyo en salud mental.
Cada año, el Día Mundial de la Salud Mental se articula en torno a un lema propuesto por la WFMH. Para 2025, el lema escogido es “Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental”. Se remarca, por tanto, se enfatiza la importancia de reconocer la vulnerabilidad compartida y la defensa de la salud mental como un derecho de todas las personas.
